Una Vida Entre el Campo y la Moda

Journal-
A Life Between Fields and Fashion
Escondida entre las colinas verdes del País Vasco francés, Michelle Senzig ha construido una vida que resuena profundamente con los valores de Romualda. Como modelo y madre, se mueve entre sesiones de fotos, la vida familiar y los ritmos de una granja que gestiona junto a su pareja. Su sensibilidad estética —atraída por lo natural, lo orgánico, lo auténtico— define no solo su estilo personal, sino también la forma en la que elige las marcas con las que colabora.

En esta conversación, Michelle nos cuenta cómo descubrió Romualda por primera vez, cómo fue colaborar con el fotógrafo Evan Lunven, y cómo la vida en la naturaleza ha transformado su manera de entender la moda, el tiempo y la belleza.
¿Cómo descubriste Romualda por primera vez?

Descubrí la marca en Instagram y me encantó al instante.

¿Cómo fue recibir las piezas y crear estas imágenes tan bonitas con Evan?

Estaba muy emocionada con esta colaboración, así que fui muy feliz cuando por fin recibí las piezas. ¡Fue algo muy especial!

Evan y yo nos conocimos hace poco en otro trabajo, conectamos muy bien y queríamos volver a colaborar. Fue muy divertido fotografiar estas piezas tan especiales en la granja. Encajaban perfectamente con el entorno, lo que hizo que fuera muy fácil crear algo bonito.



¿Qué buscas a la hora de colaborar con una marca?

Para mí, es fundamental identificarme con la marca. Necesito compartir sus valores, su estética. Tiene que existir una conexión real para poder crear algo con —o para— una marca.

¿Cómo influye vivir en el País Vasco francés en tu estética o en tu forma de trabajar?

Desde que vivo en el campo, mi estilo y mi estética han cambiado bastante. Me siento más atraída por lo natural en general: los patrones, colores y formas orgánicas.

También presto mucha más atención a los tejidos que llevo, de dónde vienen y cómo están hechos. Por eso elijo trabajar con marcas que comparten esos mismos valores.

Sabemos que tienes una granja llamada La Ferme Irougnia. ¿Podrías contarnos un poco más sobre ella? ¿Cómo surgió la idea?

¡Claro! Nuestra granja está en el País Vasco francés, en un pequeño pueblo a una hora de la costa. Vendemos carne de pasto directamente desde la granja a nuestros clientes.

Tenemos unas 100 vacas que pastan casi todo el año. La idea de la granja fue de Paul, mi pareja. Cuando nos conocimos él ya tenía el proyecto, aunque aún no vivía allí. Me lo contó y supe enseguida que quería construir ese lugar con él. Siempre había soñado con volver al campo después de vivir cinco años en Berlín.


También eres madre. ¿Cómo ha cambiado la maternidad tu forma de ver el mundo, tu trabajo o tu día a día?

La maternidad me ha enseñado humildad más que cualquier otra cosa. Es lo más hermoso y desafiante que he vivido, y sigo aprendiendo de ello cada día.

Me enseña a frenar, a replantearme las prioridades y a ser la mejor versión de mí misma. Quiero ser alguien a quien mis hijos admiren, ofrecerles un espacio seguro y ser su mejor amiga.

¿Cómo imaginas el equilibrio a largo plazo entre tu trabajo en la moda y tu vida en la naturaleza?

Por ahora, tengo un equilibrio casi perfecto. La mayoría de las veces puedo hacer las sesiones en casa, lo cual es maravilloso.

Como mencioné antes, suelo trabajar con marcas que comparten mis valores y mi amor por la naturaleza, lo que hace mucho más fácil combinar mi vida cotidiana con mi trabajo.

Cada vez más marcas de moda aspiran a reconectar con la naturaleza y con una vida sencilla y pausada, lo cual me alegra mucho. Me siento muy agradecida de formar parte de ese movimiento.

¿Qué te inspira en el día a día?
La naturaleza, la buena comida, mis hijos. Las pequeñas cosas.
Modelo: Michelle Senzig
Fotógrafo: Evan Lunven